Identidad confirmada antes de avanzar
La validación de identidad se resuelve al comienzo del proceso, no al final. Así se evita seguir conversando con un candidato cuya documentación todavía no cierra.
Cuando el cribado se ordena desde el inicio, la decisión deja de depender de la memoria de quien entrevistó. Cada validación queda registrada y se puede revisar después, sin reconstruir el proceso desde cero.
La validación de identidad se resuelve al comienzo del proceso, no al final. Así se evita seguir conversando con un candidato cuya documentación todavía no cierra.
Las referencias se contactan de forma estructurada y quedan asociadas al expediente del candidato. Si alguien pregunta por qué se avanzó, la respuesta está en el registro, no en un correo suelto.
Fechas que se superponen, cargos que no coinciden con la trayectoria declarada, períodos sin explicación. El sistema marca esos puntos para que el equipo los revise con criterio propio.
El informe reúne lo verificado, lo observado y lo que quedó pendiente. Sirve tanto para la consultora que presenta candidatos como para el área de talento que necesita justificar una incorporación.
El scoring es explicable: cada puntaje se puede desarmar y revisar. Eso permite detectar criterios discriminatorios antes de que se conviertan en una práctica repetida.
El recorrido completo del proceso, con sus etapas y criterios verificables, está detallado en la página de proceso. Si preferís ver primero cómo se aplica a un caso concreto, conviene empezar por contacto.
Antes de cambiar todo el proceso, alcanza con tomar una búsqueda abierta: validación de identidad, referencias profesionales y las inconsistencias que aparezcan en los currículums. Sobre ese caso armamos el informe de idoneidad con su registro documental, y desde ahí evaluás si el scoring explicable se ajusta a los criterios de equidad que ya usa tu equipo.
Si querés ver primero cómo se ordenan las etapas, en Proceso está el detalle de cada paso. Y si preferís entender el enfoque antes de escribir, en Método explicamos cómo se auditan las decisiones.
No se trata de reemplazar el criterio del reclutador, sino de sostenerlo con evidencia ordenada. Cada validación de identidad, cada referencia profesional y cada inconsistencia detectada en un currículum queda registrada con su fuente y su fecha, de modo que la decisión final se puede explicar sin depender de la memoria de quien la tomó.
La diferencia con una verificación manual o con un filtro automático opaco está en el scoring explicable: el sistema muestra qué variables pesaron, cuáles quedaron fuera y qué documentación respalda cada punto. Eso permite revisar el proceso ante un reclamo, comparar criterios entre búsquedas y detectar sesgos antes de que se conviertan en una exclusión injustificada.
Si querés ver cómo se aplica a un proceso concreto, revisá los planes disponibles o escribinos desde contacto.